lunes, 19 de febrero de 2018

Siempre un poco más

Sabir tuvo la gran suerte de nacer entre montañas, no tenia mucho más pero esas torres rojizas lo eran todo para él. De familia humilde y al cuidado de un rebaño de cabras, ponía dedicación e ilusión en todo lo que hacia y cuidaba siempre de los suyos porque así lo había aprendido.
Podía haberse ido lejos de más niño, como así lo hicieron otros buscando fortuna, y si no la encontraron, al menos dieron con un lugar más seguro donde vivir.
Pero Sabir se quedó allí, con su familia, un puñado de cabras y al pie de su hermosa montaña, tampoco sabia de la existencia de otras pero esa era lo más grande y bonito que conocía.
Todos los días madrugaba y enfilaba el ganado por las duras pendientes de su falda, un camino seco y polvoriento que se sabia de memoria... pero él siempre intentaba ganarle unos metros de más a su montaña y día tras día, aunque estuviera cansado o el clima no acompañara, llegaba un poquito más arriba que la jornada anterior. Esto le obligaba a madrugar mucho y a veces a dejar los animales demasiado lejos y solos y a llegar casi sin luz a su aldea, forzando mucho la marcha en ocasiones para evitar perderse o extraviar el rebaño.
Pero él era así  y ese era su duro entrenamiento...

Hacia ya algo más de un año de aquello pero aún lo sentía reciente, su mayor aventura y también su mayor fracaso, se había preparado a conciencia, eligió la fecha adecuada, sin viento, el tiempo respetaba, la ruta trazada con sumo cuidado, comida para dos jornadas... estaba muy nervioso e ilusionado... pero ese día las cosas no salieron como estaban previstas... nada salió como debía... tenia todo bajo control pero no entendía como podía sentirse tan agotado, la cabeza no acompañaba y las piernas no respondían... aún no sabe como pudo llegar a casa de una pieza... pero llegó, destrozado pero llegó y al día siguiente nada más despertar supo que tenia que intentarlo de nuevo, y desde entonces cada día sumaba esos metros de más, aun teniendo muy presente la derrota, todos los días los ganaba.

Hoy es la fecha, no está nervioso, no está preocupado, recoge sus cosas, abraza a su hermano y se despide con una sonrisa, no tiene miedo y la misma ilusión que el primer día, hoy Sabir va alcanzar su cima, va a encontrarse con su montaña... ya la conquistó otras veces, día a día, metro a metro... sin descanso, con mucho respeto y desde el corazón como le habían enseñado... y antes de partir ya sabe que ese "poquito más" mañana merecerá la pena.

 Aldea en la vertiente sur del monte Toubkal

"¿Por qué subir montañas? Porque están ahí"
-Lionel Terray-

martes, 13 de febrero de 2018

Catorce de febrero

Me gusta quedarme cinco minutos más en la cama,
pero también madrugar desde primera hora de la mañana.
Me gusta el cine con sofá y manta,
y también sentir la lluvia en la cara.
Me gustan las llamas en la hoguera,
y dormir al raso y notar la helada.
Me gusta ir con cuidado por las montañas,
y llenarme de adrenalina en las bajadas.
Me gusta sentirme seguro en casa,
pero también perderme de vez en cuando para ver que pasa.
Me gustan los días en calma,
y en los que el viento me congela la cara.
Me gustan los planes tranquilos,
y la maleta a punto para elegir destino.
Me gusta descansar y también la aventura,
me gusta pasear solo y que me hagan compañía,
me atraen los retos y a veces la rutina,
me gusta prometer cosas...
pero sobre todo que me rasquen la espalda.


"La montaña es mi poesia" -Guido Rey-

martes, 6 de febrero de 2018

A los que esperan

A los que esperan impacientes esa llamada que confirma que todo salió bien.
A esos que te acompañan y aún sin verlos los sientes siempre cerca.
A los que se esfuerzan por sacarte una sonrisa cuando la cosa pinta mal y ponen calma cuando todo se desmorona.
A todas esas personas que mantienen el tipo, que se muestran transparentes, que abultan más que son, que se alegran al verte y se despiden en corto.
A los que escuchan más que hablan, a los que aportan más que restan y a los que ven oportunidades en vez de problemas.
A los que te animan a seguir adelante y se ofrecen de forma sincera, a esos que te alientan para que continúes luchando por lo que merece la pena, al que te acompaña en la carrera y por supuesto al que te espera en la meta.
Al que ofrece lo que tiene aunque tenga poco que ofrecer, a los que dan desde la humildad una lección de vida.
Al que te lleva a la montaña, a esos que te proponen aventuras aunque en la cima sople el viento...
hay que querer a quien nos cuida, hay que cuidar a quien nos quiere...
A tod@s ellos: dedicado, dedicado, dedicado...


"Lo que todo esto me aporta es aventura y pura felicidad, después de todo la felicidad es el final de la vida"
-George Mallory-