Disparo un
poema al viento y entre los dedos se me escapa otra canción,
poetas que
no fueron, versos que no están.
Y la
situación no mejora si escucho a mi otro yo,
nadé entre
lágrimas y soñé que soñaba, que brillaba de nuevo...
Pero ya no
era yo.
Todo es
lírica, sentimientos y emoción.
Ocultando
esta pasión, unos afinan y otros no.
Una alfombra
de guitarras dispuesta para mí,
decenas de
trenes cargados de acordes,
cientos de melodías y un millón de estrellas por verte sonreír.
Cambio de
rumbo y vuelo alto buscando inspiración,
hazme una
señal y esta vez prometo no fallar,
de acuerdo
que no soy el de antes
pero aún
creo que esa cima la puedo alcanzar.
Todo es aquí
y ahora, también tú.
La religión
entra en declive y ya solo nos queda aparentar,
perdemos
nuestra esencia al vernos reflejados en los demás.
¿Dónde está esa mirada que podía detener el mundo a voluntad?
Amasijo de
huesos... de esta sociedad secreta condenada a figurar.
Volver a
caer, pero caer para volver otra vez.
Guardo varios
versos que hablan de raíces, de armonizar...
De todo lo
que no debemos olvidar.
El temporal
ya pasó y salimos airosos una vez más.
Aun hay
esperanza, busquemos en Zihuatanejo,
ese lugar
existe y creo que reside allí.
Quien más,
quien menos conserva algunas rimas,
de eso se
trata, de seguir contando aunque sea desordenado,
yo la prefiero libre, pues no toda prosa necesita encajar.
"Ser feliz con dos latas en la nevera
y un gramo de esperanza en lista de espera.
Vendo una rima
cámbiame el clima
borra mi jeta de la receta del ganador.
No tan deprisa
llámame brisa
cose mi estrella en la receta del desertor."
-J. Sabina-
