jueves, 29 de noviembre de 2018

Poetas que no son


Disparo un poema al viento y entre los dedos se me escapa otra canción,
poetas que no fueron, versos que no están.
Y la situación no mejora si escucho a mi otro yo,
nadé entre lágrimas y soñé que soñaba, que brillaba de nuevo...
Pero ya no era yo.

Todo es lírica, sentimientos y emoción.
Ocultando esta pasión, unos afinan y otros no.
Una alfombra de guitarras dispuesta para mí,
decenas de trenes cargados de acordes,
cientos de melodías y un millón de estrellas por verte sonreír.

Cambio de rumbo y vuelo alto buscando inspiración,
hazme una señal y esta vez prometo no fallar,
de acuerdo que no soy el de antes 
pero aún creo que esa cima la puedo alcanzar.
Todo es aquí y ahora, también tú.

La religión entra en declive y ya solo nos queda aparentar,
perdemos nuestra esencia al vernos reflejados en los demás.
¿Dónde está esa mirada que podía detener el mundo a voluntad?
Amasijo de huesos... de esta sociedad secreta condenada a figurar.
Volver a caer, pero caer para volver otra vez.

Guardo varios versos que hablan de raíces, de armonizar...
De todo lo que no debemos olvidar.
El temporal ya pasó y salimos airosos una vez más.
Aun hay esperanza, busquemos en Zihuatanejo, 
ese lugar existe y creo que reside allí.

Quien más, quien menos conserva algunas rimas,
de eso se trata, de seguir contando aunque sea desordenado,
yo la prefiero libre, pues no toda prosa necesita encajar.



 "Ser feliz con dos latas en la nevera
y un gramo de esperanza en lista de espera.
Vendo una rima
cámbiame el clima
borra mi jeta de la receta del ganador.
No tan deprisa
llámame brisa
cose mi estrella en la receta del desertor."
-J. Sabina-

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