jueves, 25 de abril de 2019

Hielo


Amanece en Slyudyanka junto al lago helado, un corazón de hielo difícil de abarcar.
Interesante primavera en un lugar fuera de lo común, la vista no se cansa de un espectáculo tan espléndido. Belleza estática, sin límites. Un horizonte blanco y pulido por el viento que día tras día va endureciendo su piel.

Respiro su aliento, miro a la otra orilla, agradezco el calor del sol, la nieve reciente le ofrece un manto de seda sobre el que me deslizo. A mi paso voy dejando una huella firme y limpia pero apenas se resiente este mar de infinita dimensión.

En este punto no deseo nada más, la naturaleza me acoge y me invita a entrar. Bosques de pinos y abedules en la distancia, me siento diminuto y desnudo en una escena tan imponente. No molesto a nadie, nadie me reclama ni tengo necesidad. Es como apretar un botón y todo cambia.

Me asaltan recuerdos de otros lugares, de otras épocas, navego por sus hojas, saltándome meses, atravesando semanas, limando días y agarrando los segundos que me ofrece este instante, una sensación agradable y fugaz.

Sol, un buen paisaje y unos pies dispuestos a caminar. No necesito nada más.

Regreso sobre mis huellas, anoto algunas palabras, comparto mi alegría difícil de expresar, cojo un tren y creo que no dejo nada atrás. Anochece en Irkust y por un momento siento que me invade una gran felicidad.



Un extraño silencio me rodea, se va acercando.
Siento más el frío pero estoy listo para soportar el mar.
Las aguas negras toman el control.

(Black Water - Of Monsters and Men)

jueves, 4 de abril de 2019

Flâneur

Algunos desde pequeños optamos por explorar, soñábamos con visitar lugares increíbles, esas estampas maravillosas que guardábamos con cuidado entre las hojas de algún libro, deseando que un día, ya de adultos, pudiéramos visitarlos y alcanzar esas cimas, sentir la magia que las envuelve y que solo con estar allí un momento ya habría merecido la pena.

Con el tiempo he ido aprendiendo que a veces llegar es tan solo un paso más.

Sendas y veredas, llenándote los bolsillos de un trocito de cada una de ellas. Trochas y atajos, que no siempre te llevan más rápido pero que siempre aciertan.

Viajando y deambulando encuentras esos paisajes, pero por el camino también personas y aventuras. Andando rutas, en distintas estaciones, en distintas épocas, hacerlas y deshacerlas sin que siempre parezcan la misma, despejan dudas, alegran los días.

Creo sinceramente que es necesario obligar a tu corazón a trazar un rumbo sin necesidad de recompensas, a vagar libremente, disfrutando de cada paso, de cada verso, a pararse y observar, sin prisas, con detenimiento.

Pasan los años y sigo descubriendo parajes fantásticos, algunos no tan lejanos, paisajes que son pura medicina. Y lo seguiré haciendo mientras mis pies maltrechos puedan, que nadie nos cierre los caminos ni aquello que está vivo.

Existe un lugar donde el viento te transporta en el tiempo y te invita a caminar...




Flâneur procede del francés y significa 'paseante',deambulador, el que callejea sin rumbo, sin objetivo, abierto a todas las visicitudes y las impresiones que le salen al paso

youtube.com/watch?v=aBlKPLeLU_s
"Estoy buscando un lugar desde el que empezar
y todo parece tan diferente ahora"