Escuchas ese "Crack". Un puñetero chasquido y todo cambia.
Vivimos en un constante vaivén, nuestra historia es la de esa montaña rusa que nos acelera y ralentiza a tal velocidad que ni tan siquiera te has enterado que el viaje ya ha terminado.
Los días grises se alternan con otros tan agradables que te gustaría que no terminaran, jugamos en el alambre.
Las emociones nos mantienen en vilo, las alegrías y las derrotas no entienden de fechas ni de momentos, solo aparecen y hay que saber aceptarlas. Se trata de saber encajar el golpe una vez más, unos te elevan y otros te hunden, pero desde luego que todos pasan.
La vida es eso que transcurre entre golpe y golpe, y lo bueno está en el medio. O lo sabes aprovechar o lo pierdes porque en esos espacios está lo realmente necesario.
Una vez más sentí ese "Crack" y todo se torció de nuevo: los planes, la rutina y hasta las ganas. Pero no será peor que otras veces ni el último, es momento de valorar un poco más lo que tenía y también lo que vendrá, superar el bache y seguir disfrutando del viaje.
"No siempre se gana, pero lo vamos a intentar"
