Gotas de agua cayendo de la estalactita de una gruta, el
susurro del viento al amanecer en los montes, un crujir de ramas, hayas,
robles, castaños… la vieja osa se despereza, “esta es la banda sonora de un
paraje”… la naturaleza respira.
Una manada de lobos en la nieve, un ciervo desorientado, la
lucha por la vida, lo salvaje se vuelve hermoso, sus bosques contemplan en
silencio tan desgarradora escena, el teatro de la vida.
Un urogallo comienza su tonadilla y desafiando al destino
consigue su propósito y los valles se llenan de música, la naturaleza deslumbra
una vez más con su continua belleza.
Todos conviven desde tiempos remotos… caballos salvajes
pastando, el gato montés acechando algún
roedor, un parto de víboras, un jabalí
guiando a su manada, unas truchas se empeñan en volar y mirlos atravesando el
agua, rebecos trotando por cumbres imposibles de roca… no trotan, es poesía.
Fauna y flora, algo puro, cuatro estaciones, festín de
naturaleza y vida, interminable cordillera:
Cantábrico.
“lo que no se conoce, no se cuida”

Bonito documental. Aunque esa voz... da sueñín!
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