¿Seré yo? ¿Seguro? ¿El mismo?
Fuerte y terco como un mulo en ocasiones y frágil y
desorientado como un niño que pierde por un momento la mano de sus padres, en
otras.
Tendrá que ser así entonces, pero prefiero estar en la “Zona”,
¿la conoces?... Me gusta sentir que he llegado a ella, a ese espacio de la
mente donde el dolor se transforma en energía, donde el sufrimiento se olvida
por completo y el cuerpo se activa y hace lo que debe, lo que sabe hacer, simple
mecánica: Seguir hacia delante.
Algo así como dejarse llevar y ¡voilá!, sientes que
controlas la adrenalina, y funcionas, sin pausa, sin excesos, el movimiento se
hace puro y elegante, eres parte del paisaje y entras en singular armonía con
este… esa es mi “zona”, el momento en el que los engranajes encajan con
precisión, y puedes con todo… ¡que sensación tan necesaria y agradable!
Pero cuidado, estamos hechos de contrastes y hay que ser
cautos, porque cuando menos te lo esperas todo cambia y vuelves de nuevo, a ser
el niño asustadizo que por un momento pierde la mano de sus padres.
"Cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno, sino muchos. Y estas personalidades sucesivas, que emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí los más raros y asombrosos contrastes."
-José Enrique Rodó

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