Deja que el sudor te empape, que te vean como realmente
eres, más feo o más guapo es igual, a veces en ese retoque dejamos de ser
nosotros y perdemos lo esencial.
Recuerdo el día que te conocí, puede que me llamaras la
atención por tus imperfecciones, por tu tono de voz o incluso por tu forma de
andar… me caíste bien o mal, no me acuerdo pero qué más da… me fijé en ti y
hoy me alegro de seguir teniéndote cerca o lejos, pero teniéndote, de seguir compartiendo momentos buenos y sobre
todo de acompañarte en los no tan buenos, me gustas con tus defectos y tus destellos, esos son los que nos hacen especiales y me encanta que no
pensemos igual.
Pero también reconozco que últimamente nos pasamos con el maquillaje y nos fiamos demasiado de
las modas cuando ya estábamos genial… filtros y más filtros que nos hacen invisibles de
alguna manera sin necesidad. Y es que creo
que somos mucho más de lo que imaginamos y menos de lo que aparentamos… en ocasiones nos
alejamos tanto de la realidad que a veces incluso perdemos hasta los
recuerdos. Deberíamos darnos cuenta y apostar por la
inteligencia natural, desterrar lo
artificial, los “likes” en persona, sentir el agua y el viento sin
pantallas de por medio, escribir en sucio, tachar y emborronar, buscar el cara
a cara, que te guste lo que expreso o que me aconsejes cambiar, hay días que sí
y hay días que no, pero debemos disfrutar de ellos sin la necesidad de que los venga nadie a valorar.
Últimamente ya no voy de visita, ya no viajo por viajar, ya no sigo
el protocolo ni me fijo tanto en tu avatar. Déjame contarte historias, algunas
inventadas y otras de verdad. Probemos a equivocarnos sin tratar siempre de
agradar, dejémonos de escaparates y en la vida real, hagamos... ¿por qué no? algo por los demás.
“Olvídate de lo que ha pasado y de lo que pasará,
concéntrate en lo que está pasando… el resto no importa” -Un día
perfecto-

No hay comentarios:
Publicar un comentario