miércoles, 4 de julio de 2018

Benditas montañas

Eminencias topográficas, forman cordilleras y sierras. Cuando nací ya estaban, formidables, infinitas, sin dueño. Me gusta observarlas desde la base y también sentirlas bajo mis pies, en primavera y en invierno. Si las conoces, vuelves.

Conectar con ellas te hace conectar con la naturaleza, la red más sana. En plena subida o en la bajada, sentado en la cima con las piernas cruzadas puede pararse el tiempo para seguir disfrutándolas. Su belleza solo está al alcance del que las siente y respeta, nuestros recuerdos permanecen en ellas.

Gritar su nombre, sentir su tacto, lo que nos ofrecen es mucho, llenarnos de vida, repararnos, olvidarnos de la rutina... no tienen secretos. Esos lugares y sus vientos me llenan de energía, perderme en sus bosques, lo que esconden: susurros y poesía.

Ingobernables, majestuosas, sinceras, eternas... Están y estarán y yo no dejaré nunca de buscarlas.


"Porque al final no recordarás el tiempo que pasaste en una oficina o cortando el césped.
Ve y escala esa maldita montaña"   -Jack Kerouac-



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