martes, 7 de agosto de 2018

Autoretrato

Tengo 37 años, ni tan joven ni tan viejo, alguna cana y mucho por disfrutar.
Lo cierto es que leo poco, pero lo que leo lo paladeo.
No sé muy bien planchar, aunque tampoco lo necesito, las arrugas me agradan más.
Me gusta reparar cosas, guardo todo en cajas: de herramientas, de cacharros, de recuerdos...
Me da pereza madrugar, pero si el plan es bueno ya es otro cantar.
No tengo hijos pero si buenos amigos, los escojo y para ellos suelo estar.
Tampoco un iPhone ni Spotify, pero sigo grabando CDs a mi estilo peculiar.
No suelo ir a restaurantes, si son caros los evito aún más.
Viajo en furgoneta y dormir al raso me sienta genial.
Disfruto imaginando planes, tengo mil ideas de las que solo unas pocas voy a realizar.
Sigo teniendo miedos pero suelo arriesgar, saboreo los retos que acostumbro rematar.
No guardo bien secretos pero si cumplo las promesas, si me pides un favor intento no fallar.
Evito las sorpresas pero creo que son necesarias y saber improvisar me parece algo esencial.
Tengo mis pequeños refugios, me atraen las tormentas y los atardeceres.
Creo en las personas, en la risa y en la casualidad.
Prefiero la gente seria y si aprecian el humor estúpido me atraen todavía más.
No poseeré tierras, no alcanzaré la gloria... pero con 37 palos intento ser siempre natural; y me gusta que sin perder la sonrisa, el viento me pegue y me vuelva a llevar.



"Tengo treinta y siete años, mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro comienzo a cantar hoy
y no terminaré hasta que me muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos
¡Atrás! A su sitio.
Se cual es mi misión y no lo olvidaré;
que nadie lo olvide.
Pero ahora ya no ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de par en par las puertas a la energía original de la naturaleza desenfrenada."

-Canto a mí mismo -Walt Whitman-

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