Si de algo nos diferenciamos de las máquinas, es de la capacidad que tenemos para dar sorpresas, para dejar con la boca abierta a los que nos rodean y desatar emociones repentinas... cuando de forma fortuita: "Zas!!" te sientes deslumbrado por algo o alguien y en un instante, cambias el gesto de estupor inicial por un gesto inequívoco de agradecimiento que suele expresarse en forma de sonrisa.
Dejémonos de una vez de regalazos y pamplinas, alejémonos de lo material, de estudiar tanto la felicidad porque estamos demasiado infoxicados ya, menos pociones y más sorpresas:
Un desafío compartido,algo distinto, una simple llamada o una visita fugaz, acordarte de alguien en un día especial, un paseo hacia ningún lugar, llegar hasta la cima, levantar los brazos al viento y gritar... que sencillo dedicar tiempo y que natural, que poco cuesta sembrar y cuantas satisfacciones da.
"Un fogonazo de luz,
un desgarro interior,
una lágrima"

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