viernes, 7 de agosto de 2020

A mi padre


Formón, martillo y lápiz, de los que se afilan a mano.
Horas en un banco tallando, cortando, regruesando, lijando tableros y listones, con precisión, con mimo, al detalle.

Cepillando entre virutas de distintos olores, texturas y colores, de haya, de nogal, de cerezo... el pino es fácil de trabajar, la jatoba no tanto. Ingletando, escuadrando, midiendo una y otra vez, dándole forma a cada pieza, barnizando y lijando de nuevo, creando. Muchos años entre maderos cuidando a la perfección cada remate, no es sencillo si no le pones sudor y pasión a partes iguales.

Viviste con dedicación y paciencia, de esa que me cuesta tanto. Siempre dispuesto, muchos amigos y una vida sencilla y agradable, no sabías estar sentado porque siempre hay que ir a algún lado, ver a alguien o hacer algo... de casta le viene al galgo. Entre otros gustos los más sanos: los tuyos, el pueblo, el campo...

Entre serrín, tintes y molduras, trabajador intachable, nadie extraordinario pero decidido, humilde y constante, para mí el más grande . Fuerte y duro "¡No seas jijas y tira pa´arriba!" Eso no lo olvido, siempre pa´arriba, siempre pa´lante.

Hay trabajos que son puro arte y bien merece conocerlos y valorarlos, ebanista, carpintero y tuve la fortuna de tener como maestro al mejor, a mi padre. Vas a acompañarnos siempre y que suerte tenemos de llevarte en cada recuerdo, en cada huella, en cada veta que con tanto trabajo nos dejaste.


Nobody knows how to say goodbye
It seems so easy till you try
-The lumineers-






No hay comentarios:

Publicar un comentario