Dicen que hay dos tipos de personas: Los que se quedan en casa cuando llueve esperando que pasen las nubes y los que aprovechan la oportunidad, salen a la calle y disfrutan mojándose. Aunque yo incluyo un tercero: Esos que sacan el móvil por la ventana, escogen un filtro adecuado y nos cuelan una fantástica foto... esos sin duda, son los peores.
Siempre he disfrutado de la lluvia... reconozco que me da pereza mojarme pero la siento necesaria, es una gozada empaparse y sonreír, no me avergüenza decirlo, me relaja y me ayuda a expresar sentimientos... creo que el agua, el viento y la naturaleza en general nos devuelve la cordura que a veces perdemos.
Ya casi no nos mojamos, preferimos que nos lo cuenten, vivimos anhelando la apasionante vida de los otros... hacemos, compramos, viajamos y sentimos lo que nos venden, ya casi no pensamos, ya deciden por mí y me quitan ese peso de encima. Cada vez más superficiales y vanidosos, más postín y sin rastro de nosotros, cada vez nos mojamos menos.
A veces el tiempo no está de nuestro lado y las tormentas duran demasiado, es entonces cuando debemos relajarnos y disfrutar de la lluvia, recuperar el ritmo, esa alegre melodía que nos coloca de nuevo sobre el tablero, que nos permite seguir avanzando y disfrutar de lo sencillo, de la esencia de las cosas, del paisaje, de la gente que nos quiere, dejarse llevar y notar como el mar, por sí solo, va corrigiendo el balanceo y lo va convirtiendo en armonía, a veces olvidada pero siempre necesaria, un himno fiel, el de dejarse llover... y volveremos, dalo por seguro, a ver crecer la hierba a nuestros pies.
"por los hombres que han dejado de existir...
por los tiempos que no son, por los tiempos que vendrán...
y podremos abrazarnos y cantar: Un himno fiel, un himno fiel!"
-Baden Bah- Una vida sencilla

No hay comentarios:
Publicar un comentario