Dicen que todos soñamos mientras dormimos, aunque no seamos
conscientes de ello pero soñamos. Esos
sueños normalmente están basados en recuerdos, pequeños fragmentos de nuestra
vida de momentos felices, tristes,
relevantes o no pero todos ellos despiertan emociones en nuestro cerebro, lo
estimulan y rescatan instantes que
incluso creíamos perdidos.
Algunas veces nos transportan a la infancia, a esos días de
escuela deseando que sonara la campana para salir a la calle en busca de
aventuras, de amigos, de juegos y peleas, de carreras y hazañas, de aprovechar
las horas de sol antes de volver a casa.
Otras nos llevan a lugares a los que nunca volvimos, a países,
a viajes en coche, vacaciones en
familia, ciudades con encanto y habitaciones de hotel, a puentes iluminados, a curiosas
cafeterías, calles estrechas y plazas peculiares de las que guardamos alguna fotografía.
En otras ocasiones recreamos paisajes, bonitos amaneceres o valles al atardecer, cumbres donde nos
sentimos reyes, campos en primavera, acampadas de verano, meriendas bajo un
árbol o descalzos en la playa volando una cometa que el viento se empeña en
controlar.
Muchas veces recordamos personas concretas, amistades
lejanas, compañeros de facultad, aquella chica de ojos grandes, el amigo al que
no volviste a llamar, cumpleaños con colegas, ese conocido al que saludaste
ayer por última vez o familiares que ya
no están.
Aquí y ahora te deseo que tengas una vida interesante, llena
de recuerdos para que nunca dejes de soñar.
"Por mis sueños va, ligero de equipaje
Sobre un cascarón de nuez
Mi corazón de viaje,
luciendo tatuajes"

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