No tenía por qué y lo hizo, sin dudarlo se ofreció. Para muchos
será un acto heroico pero para él tan solo era su deber, lo que consideraba que
era su deber. Muy consciente del riesgo pero decidido y seguro, se enfrentó a
lo que podía ser y así fue.
Así lo vio Arnaud Beltrame,
alguien corriente y discreto, alguien normal que sin alardes ni titubeos
intercambió su vida por la de una desconocida, ¿cuestión de fe? ¿de compromiso?
yo digo que de humanidad.
Un supermercado en Francia,
otra tarde de caos y sirenas, el mundo se vuelve loco y cada vez nos importan
menos los demás y más nosotros mismos, vivimos al día absorbiendo la
información que nos interesa y emitiendo juicios sobre todo, nos creemos más y
mejores, intelectuales de pacotilla que a la hora de la verdad solo sabemos que
mirarnos el ombligo y en caso de necesidad ¿dónde estamos?. Pero esta vez
ganaron los buenos, los valientes, los que arriesgan todo por una causa si
verdaderamente creen en ella, los invisibles que con su ejemplo nos recuerdan
que estamos aquí por los otros, por los que sufren, por los que nos necesitan,
por los demás.
Todos nos iremos con el viento sí,
pero nuestros actos serán recordados, por eso, que la tierra te sea leve,
hiciste lo que tenías que hacer, solo eso... Arnaud Beltrame, el protector del
pueblo.
"Prometo por mi honor
hacer todo cuanto de mí dependa, para cumplir mis deberes para con Dios y la
patria, ayudar al prójimo en toda circunstancia y cumplir fielmente la ley
scout".

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